sábado, 7 de marzo de 2009

Perro capa'o no preña

Ocho presidentes latinoamericanos visitaron Cuba en los dos últimos meses y le dieron un espaldarazo sin precedentes a la dinastía de la familia Castro. El secretario general de la OEA José Miguel Insulsa hace peligrosas gestiones políticas en el hemisferio para permitir incondicionalmente y con todas las garantías que Cuba entre de nuevo a formar parte como miembro permanente de la organización hemisférica. Diez premios Nóbel piden al tribunal supremo de Estados Unidos que permita otra audiencia para los cinco espías cubanos condenados a largas condenas por conspirar para cometer un asesinato y por espionaje. El Presidente de Honduras Manuel Zelaya fue mucho más allá y dijo que el gobernante Fidel Castro era un ejemplo de honestidad y libertad para toda la región.

¿Por qué suceden estas cosas justo cuando en Estados Unidos gana la presidencia un hombre en sintonía con el pensamiento izquierdista latinoamericano?

A nadie se le hubiera ocurrido hacer nada de esto con la presidencia de Ronald Reagan. ¿Por qué? Simplemente porque estos movimientos de independencia política y económica regional hubiesen tenido un costo tan grande que poniendo en una balanza las pérdidas y las ganancias, hubiera sido mejor no pelearse con el cocinero. Ahora que la política americana se ha relajado con un presidente liberal el liberalismo continental se ha desprendido ladera abajo. Para todo el que ha leído la Rebelión de las masas de Ortega y Gasset es comprensible el comportamiento de todos estos políticos astutos de la izquierda continental, porque ellos saben que el ochenta por ciento de sus electores son tan idiotas que se han creído siempre los cantos de sirenas de la revolución cubana. Ningún Presidente (con la odiosa acepción de Chávez y Morales) cree en las mentiras de los hermanos Castro; saben que en Cuba no existe libertad de expresión, de movimiento ni siquiera de pensamiento. Saben que la dictadura castrista ha convertido a esa isla en la granja de Orwell y saben mejor que nadie que todos los supuestos logros sociales de la revolución cubana no son más que una bien montada obra de teatro. Sin embargo alaban al viejo tirano y se abrazan solidariamente al nuevo porque ellos pertenecen a ese diez por ciento que manipula el comportamiento social a favor de sus intereses más ambiciosos y mezquinos.

La prueba mas evidente de este cínico comportamiento continental está dada en la reacción de Cuba ultima pasada, que aun con la presencia de Zelaya y Fernández en territorio cubano defenestran a toda la cúpula castrista que tenia que ver justamente con las relaciones de Cuba con todas esas gentes y para sellar con cuño real Fidel Castro, aun con la presencia fresca de estos dos mentirosos en tierras cubanas dice que nadie en Cuba está autorizado a disfrutar las mieles del poder sino se ha sacrificado por ella.

Existen dos elementos básicos en la política hemisférica que llevan a estos políticos a comportarse de esta manera tan cínica, y desgraciadamente son irreversibles, son, pudiéramos agregar, consecuencia de la mezquindad y la ambición desmesurada de algunos seres humanos. Uno es la ignorancia de los pueblos, el comportamiento de los idiotas latinoamericanos que son fuentes de inagotable mediocridad aprovechada por políticos sin escrúpulos para acumular poder y riquezas a costa de la estupidez de las masas. El otro elemento es, el comportamiento Yanqui; según se muevan las olas en el océano político del norte, así serán las barcas que se tiren al mar en Latinoamérica.

Los dictadores de Cuba también pertenecen a ese exclusivo diez por ciento del que hablaba Gasset, sin embargo, han sido mucho más profundos, más dañinos, más letales. Son aquella parte de la elite burguesa de izquierda latinoamericana que para lograr la posición en que se encuentran han tenido que caminar por encima de miles de cadáveres putrefactos, de inocentes victimas de sus ambiciones y ansias de poder, y van a tener que seguir haciéndolo hasta el final de sus días, porque solo así podrán seguir disfrutando de las mieles del poder, de la solidaridad egoísta y cínica de Latinoamérica y de la vulnerabilidad del Imperio. No pueden perder su poder, no pueden retroceder ni un solo milímetro, porque cuando ese poder se pierda, cuando por las blandenguerías de unos cuantos funcionarios mediocres e idiotas se acepte la propuesta lógica enemiga se pierda toda la gloria que han vivido, entonces el metro de su anciano pellejo se ha de cotizar en la plaza cívica a cinco centavos el metro porque a saber, perro capado no preña.

Muchos funcionarios cubanos aun faltan por sufrir las consecuencias de una esperanza mal fundada, muchos políticos del hemisferio aun faltan por cobrar el precio de su solidaridad mezquina, muchas naves políticas faltan aun por hundirse en el inmenso océano social americano para que la histórica dictadura cubana desaparezca de la faz de Cuba, sin embargo, aun seguiremos luchando, auque no sea para el presente, auque solo sea para que las futuras generaciones de cubanos digan “En Cuba, hasta los perros capa’os preñan” Muchas gracias.

1 comentario:

Al Godar dijo...

Incluyo tu blog en mi lista de Blogs Sobre Cuba
Saludos,
Al Godar