miércoles, 27 de febrero de 2008

"Cuba TVe independiente"

En Cuba existen dos tipos de sociedades: la sociedad que vive en la corriente estatal, y la misma sociedad viviendo paralelamente a esa corriente. Es decir, los cubanos se las han arreglado para vivir al margen de la presión comunista, buscando y logrando alternativas de vida completamente al margen del estado, paradójicamente, en el mayor de los casos, con los propios recursos del Estado.

En Cuba existe una extensa red económica capitalista completamente al margen de la economía socialista. A este comportamiento social le llaman los economistas “bolsa negra”, una palabra demasiado abstracta si la comparamos con la realidad cubana. Para mi, es mucho mas amplia que una simple bolsa negra; es si se quiere, un sistema social completamente opuesto al oficial que permite que los cubanos puedan sobrevivir por tanto tiempo al margen del castrismo. El gobierno lo sabe y en cierta forma lo tolera, y hace de este comportamiento una herramienta mas para el control social, tomando como base el peligro de perder los medios de subsistencia alternativa en caso de no seguir el apoyo obligado a la política social imperante.

Para poner un ejemplo de esos oficios coyunturales y endémicos solo de la Cuba de hoy, basta con mencionar al “Verraquero”: este oficio es sui géneris si lo ponemos en la perspectiva de una sociedad normalmente lógica. Verraquear es la manera de buscarse la vida vendiendo el órgano sexual de un verraco (cerdo padre). Sin embargo, hoy no hablaré del verraquero sino, de la televisión por cable de barrio.

Como todos sabemos, la televisión en Cuba es para uso exclusivo del Estado, controlada por el Estado y financiada por éste, de manera que, todo lo que emana de ese medio de comunicación y entretenimiento social es pura doctrina castrista. Pues bien, a manera de buscarle una alternativa a esa obligada imposición estatal los cubanos se las han arreglado para tener su propio e independiente “canal”de televisión.

Todo comenzó a principio de los años ochenta, cuando empezaron a entrar en Cuba por intermedio de marinos, diplomáticos, artistas y deportistas los aparatos reproductores de videos “Betamax”. Aquellos aparatos enormes de casetes pequeños abrieron las puertas del entretenimiento familiar en Cuba. En los primeros tiempos era casi imposible obtener una maquina reproductora Beta; muy poca gente se podía dar el lujo de tener una, sin embargo, con la llegada masiva de la comunidad cubana de Miami (esa gente que regresaba de visita a su tierra con la cabeza llena de buenas intenciones y los bolsillos llenos de dólares) se comenzó a expandir la tenencia de maquinas reproductoras de videos, así, poco a poco se fueron llenando los hogares de estos aparatos, y entonces fue que comenzaron a surgir los “bancos” de películas. Estos bancos acumulaban una cantidad extraordinaria de cintas cinematográficas y las alquilaban a cinco pesos la noche. Este modo de entretenimiento se fue expandiendo a tal velocidad que ya para los años 90’s habían muy pocas cuadras poblacionales en Cuba sin la presencia siquiera de una maquina reproductora de video. Donde existía esa maquina por supuesto que el hogar se convertía de hecho después de las ocho de la noche en una sala de cine.

Todo fue desarrollándose vertiginosamente, a tal velocidad que el gobierno tuvo que tomar medidas al respecto. Se puso punto final a la venta de maquinas reproductoras de videos en las tiendas del País, y se prohibió al mismo tiempo la importación y/o entrada al territorio nacional de ese tipo de equipo electrónico. Sin embargo, el cubano en su lucha antidoctrinal no se dejó manipular y surgió luego entonces “El canal independiente de televisión”

Esta forma de entretenimiento es completamente al margen del Estado. Ya los cubanos no se empujan fácilmente la “mesa redonda informativa” y el gobierno está perdiendo su guerra en la batalla de ideas. Existen pocos equipos reproductores de video, pero como contraparte existe una iniciativa nacional tan prodiga como impresionante.

El canal independiente de televisión se origina en una casa donde existe una maquina reproductora de video o en el mejor de los casos, donde existe ya como adelanto tecnológico, una reproductora de discos DVD o una antena satelital. El dueño de la planta resuelve una buena cantidad de cable de televisión con todo y sus conexiones, lo compra a alguien que tiene vínculos con la firma cubano mejicana de comunicación, hace las conexiones pertinentes hasta donde alcance el cable, que puede llegar hasta diez cuadras, a partir de ahí comienza la programación independiente.

Oficios vinculados al negocio.

1)- Vendedor de cables y reparador ETSA
2)- Grabador de satélite independiente
3)- Banco de disco y casetes
4)- Productor dueño de planta independiente

Costo mensual al usuario, 25 pesos cubanos o de 5 a 10 dólares según sea el caso mas conexión y mantenimiento

Programación

5.30 PM – Dibujos animados
6.30 PM – Programa informativo cultural
8.30 PM- Novelas (con todo y comerciales, esto gusta mas que la propia novela)
9.30 PM- Programación deportiva.
11.00 PM- Cine de la Noche.

El Estado tiene una guerra sin cuartel en contra de este tipo de oficio subterráneo, sin embargo, la guerra ha sido bastante dura. Por una parte los “sateliteros” tienen a muy buen recaudo sus satélites. Los “bancos” se cuidan mucho de ser descubiertos y las conexiones están muy bien camufladas. Pero lo impresionante de la subsistencia de toda esta red de televisión alternativa no son los cuidados que pudieran tener las personas que mueven el oficio, sino, la misma población que protege cuidadosamente el sostenimiento de este tipo de entretenimiento nacional clandestino.

Ahora, con la aparición de equipos de Satélite, las maquinas reproductoras han casi desaparecido, todavía quien no tiene acceso al satélite usa la maquina reproductora pero, ya no es competitiva porque el satélite obsequia hasta porno en las madrugadas algo novedoso en Cuba que los cubanos llaman “La hora del pellejo”.

Los cubanos se las arreglan para camuflar estos equipos que son de hecho severamente castigados el uso de ellos, hasta 30 000 pesos de multa por el uso y disfrute de un Satélite, sin embargo, no los atemorizan porque la novedad en Cuba es la televisión, no la estatal sino, la clandestina.

Es curioso saber cómo es que los cubanos tienen acceso al satélite, fácil: “La maquinaria se pasa a Cuba vía aérea desarmada (sin la armazón) la antena se hace artesanalmente en la Isla y la señal se compra en Miami”. Un cliente de satélite en Estados Unidos compra una caja adicional y la ubica en Cuba, y cuando hay algún problema con la señal se hace una llamada desde allá y haciendo una triangulación con servicio al cliente se arregla la señal, eso es todo. “La necesidad es la madre de la inventiva” dice el refranero popular, sin embargo, si novedoso e ingenioso es el cubano por su necesidad dentro de Cuba, también lo es el que vive fuera, porque Cuba sin su diáspora solo fuera un leve recuerdo del pasado.

Luis Alberto Ramírez